Se considera diarrea la evacuación de heces blandas o acuosas tres o más veces al día, o con mayor frecuencia de lo habitual para esa persona. La diarrea persistente dura más de dos semanas y menos de cuatro; cuando alcanza cuatro semanas o más se considera crónica.
¿Qué puede causarla?
Las causas incluyen infecciones, efectos de medicamentos, intolerancias alimentarias, enfermedad celíaca, síndrome de intestino irritable y enfermedades inflamatorias intestinales. Un viaje reciente, el uso de antibióticos y los cambios de alimentación aportan información importante.
La duración por sí sola no identifica la causa. El aspecto de las heces y síntomas como fiebre, dolor, pérdida de peso o evacuaciones nocturnas orientan la evaluación.
Evitar la deshidratación es prioritario
La diarrea elimina agua y electrolitos. Sed intensa, boca seca, poca orina, orina oscura, mareo o debilidad pueden indicar deshidratación. Las soluciones de rehidratación oral ayudan a reponer agua y sales en proporciones adecuadas.
Los niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con defensas bajas o que toman antibióticos pueden presentar complicaciones con mayor facilidad.
¿Cómo se investiga?
El médico revisa la duración, los medicamentos, viajes, alimentos, antecedentes familiares y pérdida de peso. Según el caso, puede solicitar análisis de sangre, estudios de heces y pruebas para detectar inflamación, infección o mala absorción.
Una colonoscopia u otra endoscopia puede ser necesaria cuando existen señales de alarma, síntomas prolongados o sospecha de enfermedad intestinal. No se indica automáticamente a todas las personas.
Qué conviene evitar
No tome antibióticos por cuenta propia. Tampoco use medicamentos para frenar la diarrea si hay sangre, fiebre alta o sospecha de infección sin recibir orientación médica. El tratamiento depende de la causa.
Cómo prepararse para la consulta
Anote cuántas evacuaciones tiene, su aspecto, si lo despiertan por la noche y qué síntomas las acompañan. Informe viajes, consumo de agua no tratada, antibióticos recientes y medicamentos nuevos.
En resumen: cuando la diarrea supera dos semanas, cambia de patrón o se acompaña de señales de alarma, conviene buscar la causa y valorar el estado de hidratación.
