El cáncer colorrectal puede comenzar como un pólipo, un crecimiento en el revestimiento del colon o del recto. Algunos pólipos pueden transformarse con el tiempo. Por eso, ciertos estudios no solo buscan cáncer en una etapa temprana: también permiten detectar lesiones que conviene retirar antes de que progresen.
¿Por qué son importantes los controles?
Las pruebas de detección se realizan en personas que no tienen síntomas. En personas con riesgo promedio, varias guías actuales recomiendan conversar sobre el inicio de los controles desde los 45 años. Entre los 76 y 85 años, la decisión suele individualizarse según la salud general, los estudios anteriores y las preferencias de cada persona.
La edad es solo una parte de la decisión. El antecedente familiar, estudios previos y ciertas enfermedades pueden hacer aconsejable una evaluación más temprana o un esquema diferente.
¿Quiénes deben conversar antes sobre su riesgo?
Es importante informar al médico si existe alguno de estos antecedentes:
- Padre, madre, hermano, hermana o hijo con cáncer colorrectal o pólipos avanzados, especialmente si ocurrió a edad temprana.
- Pólipos o cáncer colorrectal en estudios personales anteriores.
- Enfermedad inflamatoria intestinal de larga evolución, como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn.
- Un síndrome hereditario relacionado con cáncer colorrectal, conocido o sospechado en la familia.
- Una prueba previa de heces positiva o un control que quedó pendiente.
¿Qué estudios se utilizan?
Existen distintas opciones. Algunas buscan sangre o cambios en las heces y se realizan periódicamente; otras permiten observar el colon, como la colonoscopia. La elección depende del riesgo, de los antecedentes, de la disponibilidad y de las preferencias del paciente.
Si una prueba de heces u otro estudio de detección resulta positivo o anormal, generalmente se necesita una colonoscopia para completar la evaluación. Durante la colonoscopia también es posible retirar pólipos y enviarlos a análisis.
Cómo prepararse para una consulta preventiva
- Anote qué familiares tuvieron cáncer colorrectal o pólipos y a qué edad fueron diagnosticados.
- Lleve los informes de colonoscopias, biopsias o pruebas de heces anteriores.
- Informe si usa anticoagulantes, antiagregantes u otros medicamentos de forma habitual.
- Pregunte qué opción es adecuada para usted, con qué frecuencia debe repetirse y qué preparación necesita.
En resumen: muchas personas con riesgo promedio deberían conversar sobre la detección del cáncer colorrectal desde los 45 años. Si existen antecedentes familiares, pólipos previos, enfermedad inflamatoria intestinal o síntomas, la evaluación debe ser individualizada y puede ser necesaria antes.
